TRÁFICO ILEGAL DE ESPECIES

Escrito por traffic 09-05-2007 en General. Comentarios (20)
El mercado negro más lucrativo después de las armas y la droga, que ha puesto al borde de la extinción a más de 700 especies.



El contrabando de especies es la segunda mayor amenaza mundial para la vida salvaje, después de la destrucción de su hábitat. Cada año, cientos de miles de primates, elefantes, reptiles, aves, felinos, ranas, corales, orquídeas, cactus y peces tropicales, y sus derivados, tales como pieles, polvo de cuerno de rinoceronte o marfil, acaban en los lucrativos mercados negros de Estados

Unidos, Europa, Japón y parte del sudeste asiático.


A causa de este comercio ilegal, unas 700 especies se encuentran al borde de la extinción, y otras 2.300 especies animales y 24.000 vegetales están amenazadas. Las pésimas condiciones de clandestinidad del transporte y manipulación hacen que sólo un 10% de los animales capturados sobrevivan.  Por ello, los contrabandistas elevan el número de capturas, lo que agrava aún más la situación.



Pero, ¿qué es el tráfico ilegal?

Es el movimiento ilegal de compras y ventas que circula en un país con el fin de conseguir beneficios o ventajas. Es decir, es un círculo que comienza con la captura de un ser o bien material con el cual se comercializa ilegalmente y finaliza a manos del consumidor o comprador.
En este caso tratamos del tráfico ilegal de la flora y la fauna o partes valiosas de ellas.


Y, ¿qué es el mercado negro?


Es un término utilizado para designar la venta ilegal de bienes, violando la fijación de precios y el racionamiento impuestos por el Gobierno. Surgió cuando la introducción del racionamiento en los países beligerantes llevó a algunas personas a enriquecerse accediendo a la oferta de bienes racionados y vendiendo cantidades suplementarias a precios desorbitados.


Para combatir este problema, representantes de
80 países firmaron en 1973 la Convención de Comercio Internacional sobre Especies de Fauna Salvaje y Flora en Peligro de Extinción (CITES). Actualmente, 160 países han suscrito dicho convenio - España lo hizo en 1986 - y se encarga de prohibir el comercio internacional de especies amenazadas y reglamentar y vigilar el comercio de las que puedan estarlo. La regulación se realiza por medio de Apéndices o listados de las plantas y animales, siguiendo criterios científicos. Los Apéndices incluyen en la actualidad unas 5.000 especies de animales y 30.000 de plantas. Además, el certificado acuñado por CITES es el único que demuestra que un ejemplar puede ser vendido legalmente al haber sido criado en cautividad.

Desde la firma del CITES, el tráfico de especies amenazadas constituye un delito: En la Unión Europea (UE) supone desde 1997 penas de cárcel de hasta seis años. Sin embargo, las bajas multas para los infractores y la vulnerabilidad de los responsables de control aduanero facilitan que las redes de contrabando sigan creciendo.España es uno de los países clave en el tráfico de flora y fauna: se calcula que más del 30% de este contrabando pasa por sus fronteras.


En diciembre de 2005, se ponía en marcha la Wildlife Enforcement Network (Red de Protección de la Vida Salvaje). Presentada como la "Interpol de la fauna", su objetivo es luchar contra las asociaciones criminales de transporte clandestino de animales exóticos entre fronteras, así como el intercambio de información entre los países afectados.
Los consumidores tienen por su parte una responsabilidad fundamental a la hora de combatir este problema. La adquisición de especies ilegales atenta contra la auténtica conciencia ecológica, que asume que el mejor lugar para los animales y las plantas es su propio hábitat. Si no se compran especies amenazadas, no habrá motivos para seguir promoviendo su contrabando. Asimismo, ante cualquier posible práctica ilegal, se puede acudir a las instituciones encargadas de proteger la naturaleza, como el SEPRONA, llamando al teléfono 062.


EL CONTRABANDO DE ESPECI
ES EN CIFRAS

El mercado ilegal de especies a nivel mundial mueve al menos 8.000 millones de euros, el tercero en volumen tras el tráfico de drogas y de armas, según diversas estimaciones. Sin embargo, estas cifras podrían estar reflejando tan sólo la punta del iceberg: WWF/Adena asegura que el tráfico internacional de especies amenazadas mueve al año unos 160.000 millones de euros de beneficio.


Los precios que pueden llegar a pagarse en el mercado negro explicarían que estas espectaculares cifras: una piel de pantera siberiana puede alcanzar los 80.000 euros; las pieles de lana del antílope tibetano unos 12.000 euros; las dagas orientales con empuñaduras de cuerno de rinoceronte africano unos 9.000 euros; el polvo del cuerno de rinoceronte asiático, al que se le atribuye efectos afrodisíacos, unos 15.000 euros el kilo; el loro salvaje amazónico unos 800 euros, etc. Según WWF/Adena, anualmente pueden comprarse y venderse ilegalmente en todo el mundo 5 millones de aves vivas, 10 millones de unidades de piel de reptil, 15 millones de pieles de mamíferos y 350 millones de peces tropicales.

América Latina es uno de los principales focos de atención de traficantes de especies por su biodiversidad. México es uno de los cinco países que poseen la mayor diversidad biológica del planeta y es segundo país en tipos de ecosistemas.

CONSECUENCIAS

Pocas personas saben que muchas veces al capturar a un animal para que llegue a las tiendas de mascotas, hay que matar a la madre o algunos otros miembros de la familia que lo protegen, o que por cada loro que llega vivo a una casa, en todo el proceso han muerto entre cinco y diez loros más, debido a los terribles métodos de captura, las inhumanas condicciones de transporte y almacenamiento, la alimentación inadecuada y el gran estrés al que son sometidos. También desconocen, en la mayoría de los casos, los riesgos que representan para la salud humana el poseer ciertas especies, principalmente de animales exóticos que pueden ser vectores de enfermedades peligrosas que pueden llegar a transmitir a los humanos.

Otro factor es las falsas creencias y mitos acerca de las propiedades mágicas y medicinales de algunas plantas y animales exóticos, creando así una mayor presión en sus poblaciones. El desconocimiento es pues, la principal causa de la excesiva demanda de fauna y flora silvestre y sus productos derivados, cuyo comercio es ILEGAL, excepto en algunos casos de aves canoras y otras especies que se reproducen en cautiverio, bajo permiso especiales.

Además, los ecosistemas salen gravemente perjudicados: la disminución de ciertas especies afecta negativamente a la cadena alimenticia y provoca el incremento de las plagas. Las especies liberadas en un entorno al que no pertenecen se convierten en invasoras, poniendo en peligro a las autóctonas y al hábitat de la zona.



 

 

 

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